Colección 0a5, la educación en los primeros años - Tomo 72

Matemática para los más chicos

Es más fácil explicar qué contiene este libro que cómo lo hicimos.
¿Qué contiene? Unas cuantas ideas y reflexiones sobre nuestra tarea de formar docentes. También experiencias y proyectos realizados en algunos jardines.
El cómo se escribió vamos a intentar describirlo…
Si tuviéramos que representar con una forma o una figura la manera como escribimos este libro, diríamos que hicimos un garabato. Una línea con muchos firuletes que suben y bajan, que van derechito y se detienen; que sigue y se desvía para retomar y volver al inicio. También podríamos decir, haciendo alarde de nuestros actuales conocimientos sobre ese juego, que fue como jugar a La Oca: cuando parecía que estábamos cerca del final, un nuevo obstáculo aparecía.
Tal vez es más interesante pensarlo como una marca imaginaria que deja un bailarín danzando o la batuta del director de orquesta. Empezó firme y claro como el taconeo del flamenco: seguro y directo al alma. Luego detuvo su marcha dejando lugar a las palmas, las voces y la guitarra. Perdió escenario propio, pero, a la vez, reapareció en algo de muchos.
Luego detuvimos esta marcha alocada porque la vida dijo presente. Alegrías, cambios, emociones y enfermedades aparecieron, poniendo un toque personal en este libro; también nos sorprendieron las ausencias, ésas que se lloran y aún extrañamos.
Volvimos a poner “manos a la obra”. Y es aquí donde se hicieron presentes nuestras maestras. Aparecieron las lecturas y las palabras respetadas de quienes nos formaron. Entró en escena Ana Malajovich, a quien agradecemos el empujón que volvió a iniciar el taconeo y la danza. Teclas, músicas, aromas y palabras volvieron a llenar los largos domingos sin familia.
Ani, para los amigos, en un breve comentario nos llena de nuevas esperanzas para concretar este proyecto a pesar de… ”¡Qué orgullosa estaría Hilda Weitzman de Levy…! ¡Cómo mejoraste tu escritura!”
Y sí, ¿qué piensan, queridos lectores, que uno nace con un teclado bajo el brazo? Escribir es difícil. Vaya el reconocimiento público a quienes han tenido que tolerar nuestros escritos llenos de oraciones infinitas y pensamientos circulares que nunca emergían.
Gracias a nuestros maestros, interlocutores necesarios que siempre están con nosotras.
Pero la prehistoria de este libro se inició mucho antes de lo que estamos contando. Creemos que su inicio fue allá por 1983 en la facultad de Filosofía y Letras, cuando cursábamos la carrera de Ciencias de la Educación. Dicen los que saben que los encuentros no son casuales y éste fue un encuentro que nos viene durando lo que dura una poesía, un buen libro, una buena canción. Hemos compartido facultad, trabajo, maternidades, divorcios, casamientos, mudanzas y más maternidades... Una larga amistad nos encuentra, ahora, re-unidas en este libro. Nos falta el árbol, eso dicen, ¿no? Si es así va a ser uno resistente a los cambios climáticos y no va a servir para papel. Va a ser siempre árbol.
Escribir un libro siempre mueve, conmueve y une. Nos unió a nosotras y esperamos, ése es nuestro más íntimo interés, que reúna a otros y genere encuentros.
Y es así como nuestro garabato o línea imaginaria de los giros del bailarín se torna en coro. Éste es un libro a dos voces, mejor a tres… o a cuatro. Un libro que quiere reconocer múltiples voces: muchas experiencias, miradas y palabras están incluidas en esta obra. La escribimos a partir de la lectura de otros, la escribimos con otros y para todos. Siempre hay una razón valedera en la decisión de escribir
Sabemos que enseñar no es tarea fácil. En ocasiones se logra. Nos preocupa ese hecho tan esencial como dramático. Ése es el escenario en el que queremos estar: las escuelas, las salas y al lado de niños que aprenden por decisión propia también. Ellos, los más pequeños, los destinatarios finales, pero principales de nuestra tarea.

Adriana Castro - Fernanda Penas

 



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