De juventudes, noticias y enseñanzas
Los jóvenes siguen teniendo espacio en los medios sólo cuando ocurren hechos que los muestran vulnerados, vulnerables o violentos. Las estadísticas surgen en estos informes con mayor o menor seriedad para corroborar los estudios o lo que se quiere mostrar. Paralelamente, en los espacios académicos se les otorga cada vez mayor importancia a temas relacionados con las juventudes, con la relación entre educación y trabajo, violencia, etcétera.
“En los diarios no hablaban de ti… ni de mí” –dice una bella canción. ¿Qué dicen los diarios, qué muestra la televisión, qué dicen los estudios de cada joven, singular y único, de su ser plural, de cada contexto, de cada historia en el marco de tantas historias, de Juan, de María, de Guillermo…? Del niño que se identificó con una música e hizo de ella su bandera en la adolescencia. Del joven que decidió peinarse con flequillo al costado, ponerse unos pantalones ajustados y bailar música “electro” y, simultáneamente, se enamoró de una joven que escucha “cumbia” y lee filosofía. ¿Qué dicen los medios de ser único y, al mismo tiempo, plural y diverso?
¿Qué dicen los medios de lo que sienten los jóvenes cuando los miran? ¿Qué dicen los medios de sí mismos cuando banalizan a los jóvenes y acotan la información sobre las muertes absurdas? Nada dicen. Y con ello, dicen todo.
La escuela no recibe jóvenes conceptualizados. La escuela recibe a Juan, María, Guillermo… Seres cambiantes, en crecimiento, asustados y entusiastas, en una etapa de pura exploración e inquietud por el descubrimiento. De sí mismos y de los otros. Del mundo. De un mundo complejo, difícil de entender y de explicar. Y en ese rol, está el enigma de ser docente, de ser Maestro, de ser adulto: enseñarle al Otro el mundo. Y disfrutar de ese misterio. De esto no hablarán los diarios, pero mucho tienen para hablar los jóvenes y sus docentes.

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