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En tiempo y forma...
El espacio, el ambiente, no resultan solamente complementos, sino que son parte del estar en la escuela. La forma en que están diseñados, recreados y usados cada uno de los sitios habla de una concepción de aprendizaje, de una manera de entender a los niños, a los maestros y sus vínculos. Da cuenta material de una pedagogía determinada.
Espacios agradables, disponibles, cómodos, funcionales, sin duda predisponen mejor para el intercambio y la construcción del conocimiento.
Así como el ambiente enseña, también la distribución de los tiempos escolares da cuenta de concepciones e ideologías.
Es posible advertir cómo resultan diferentes la distribución y el uso de los tiempos y los lugares según los momentos históricos y las corrientes pedagógicas. También se pueden deducir, de las características del ambiente y de la organización del horario escolar, diversas concepciones de autoridad, aprendizaje e integración. Se pueden advertir prioridades curriculares y estilos de convivencia.
Si bien las “formas” no garantizan per se buenas prácticas, seguramente se vivirán experiencias más enriquecedoras en aquellos espacios cálidos y contenedores que se sienten propios y queridos, donde se puede circular con comodidad y alegría.
Seguramente, el tiempo que allí transcurra valdrá la pena.
Los Editores
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