Jóvenes, crisis y saberes
Orientación vocacional ocupacional en la escuela, la universidad y el hospital

Alicia Susana Cibeira y Mario Betteo Barberis (coords.)

 

Prólogo I

Aunque el sujeto se encuentra en diferentes momentos de la vida en encrucijadas en las que tiene que tomar decisiones, la elección posterior a la salida de la escuela media es, en un sentido, “inaugural”, por el particular atravesamiento subjetivo que implica elegir en el tiempo de la adolescencia.
Es ésta una circunstancia en la que pensar en el camino a seguir interroga a aquel que tiene que tomar una decisión, ya que implica un cambio radical en relación a su autonomía y porque supone la posibilidad de construir y sostener proyectos propios. La adolescencia se constituye en una experiencia intensa de pérdidas y renuncias, que desencadenan los procesos de duelo propios de la adolescencia en confluencia con identificaciones con figuras significativas del ámbito extra familiar, en procura de lograr un lugar propio y singular.
La continuidad de estudios o la inserción en el mundo del trabajo, podríamos pensar, conlleva la marca de un cierto cierre de un trayecto iniciado en la adolescencia: la salida de lo endogámico para poder pensarse en lo social.
Ser uno entre otros, poder sostener esta posición, es aquello que define el momento conclusivo de la adolescencia. El sujeto tiene que ocupar otro lugar y deberá atravesar un proceso doloroso: el duelo, por la dimensión de pérdida y renuncia.
Asumir todas las consecuencias de su posición, ser responsable de su palabra y hacerse cargo de las consecuencias es el aspecto conclusivo de la adolescencia.
La nueva posición subjetiva que implica la salida de la adolescencia constituye un proceso iniciático en torno al reparto de las funciones sociales y al lugar que cada uno debe ocupar.
Los ideales y sueños paternos siguen formando parte del sí mismo, pero es posible renunciar, en alguna medida, a satisfacerlos. Cumplir con los deseos parentales deja de ser un deseo excluyente, son parte de sí y de la propia historia, están incluidos en los propios proyectos o, al menos, en el deseo de proyectar.
Poder sustraerse del campo deseante parental es una de las producciones subjetivas finales para la estructura, aquello que Lacan señala como poner en juego en la adolescencia títulos en el bolsillo en procura de una elección que, en última instancia, es la propia invención y no una repetición mortífera.
El trabajo de pasaje, de salida, de la endogamia a la exogamia, se encuentra sostenido en la eficacia de la función paterna, función que debe ponerse en juego otra vez en la adolescencia y de la que el sujeto debe poder servirse. Algo del orden de la invención, como dijimos, se pone en juego. La invención supone producir singularidad, esto es, formas inéditas de operar con lo real que generen nuevos modos de habitar una situación y, por ende, de constituirse como sujetos. Desde allí podemos pensar la orientación vocacional como un tiempo y un espacio en el que el adolescente pueda repensarse en términos de su propio deseo.
La escritura de este libro constituye el resultado de una tarea desplegada durante más de veinte años por un grupo de profesionales que comparten una ética en cuanto a la clínica y, por lo tanto, una misma posición con relación al sujeto de la Orientación Vocacional que se propone como actor de su propio destino.

Alicia Susana Cibeira

 

 



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