
Una vasta bibliografía remarca la importancia de los tres
primeros años de vida como determinantes del desarrollo
infantil en relación con la salud y la estructura cognitiva,
psíquica y social del individuo.
No es novedad que, por tal razón, numerosos organismos
gubernamentales y no gubernamentales, tanto nacionales como internacionales,
le asignen prioridad a los derechos y al bienestar de los niños
de 0 a 3 años de edad.
Por otra parte, hoy se plantea la necesidad de abordar el desarrollo
infantil de un modo integral (UNICEF, 2001; Elichiry, N., 2001).
Es decir que el desarrollo infantil significa mucho más
que crecer (lo que implicaría una mirada sólo madurativa),
también abarca una mirada sobre los aspectos cognitivos
y afectivos del niño.
El problema no es el conocimiento alcanzado sobre el estado de
la primera infancia y sus necesidades, sino la divergencia entre
dicho conocimiento y las acciones concretas llevadas a cabo. La
desarticulación y distancia entre estos dos aspectos afecta
no sólo a nuestro país, sino también a la
mayoría de los países de América Latina.
El estado del arte sobre primera infancia es cada vez más
amplio. Los antecedentes son numerosos y sólidas las investigaciones
que se realizan, tanto en el área de la clínica
como en el área social y educativa, lo que da un marco
teórico en construcción cada vez más rico.
Sin embargo, no existen suficientes registros de investigaciones
o desarrollos que pongan el acento en las intervenciones. Nos
referimos a aquellas realizadas, por ejemplo, con la díada
madre-bebé, o con adultos que se hacen cargo del cuidado
y la educación de niños pequeños (padres,
docentes, cuidadores, promotores).1
Es por ello que este libro se propone abordar un tema en permanente
crecimiento, pero aún con escasa bibliografía: las
intervenciones en primera infancia.
Podríamos aproximar una primera definición de intervención
como una co-creación,2 como una creación de sentidos
que antes no existían, fruto del trabajo de pensamiento
de los participantes de una experiencia.
La obra reúne y pone a dialogar reflexiones sobre políticas
para la temprana infancia, intervenciones en capacitación
a docentes de jardines maternales, a mujeres no educadoras a cargo
de niños pequeños, con madres en salas de espera
de hospitales y en salas de salud, con la díada madre-bebé,
con niños sanos en experiencias de promoción de
la salud, así como también con niños internados;
todos ellos se dan cita en este libro como testimonios de un intercambio
necesario en la búsqueda de articulaciones entre la teoría
y la práctica.
Diálogos que pueden convocar a interesados en esa zona
en permanente construcción y debate: la primera infancia
y sus conjunciones en salud y educación.
Marcela
Pereira