Comentarios
de LEA WALDMANN durante la presentación del libro realizada
el miércoles 31 de agosto de 2005 en la sede de Ediciones
Novedades Educativas.
La concurrencia
a jardines maternales es claramente diferencial por ingresos:
sólo el 13% de los niños pertenecientes a hogares
de menores ingresos concurre mientras lo hace el 31% de los que
pertenecen a aquellos de mayor poder adquisitivo. La concurrencia
de los niños de menores ingresos es más baja cuanto
menor es su edad. La mayoría de ellos asisten a jardines
del sector estatal. Los niños de 2 años más
pobres prácticamente no asisten a ninguna oferta institucionalizada
o no formal con componentes educativos y alimentarios. Utilizando
diversos índices (salud, vivienda, educación), los
datos responden con la misma lógica: a mayor pobreza, peores
índices. Los datos generales confirman que la mayoría
de los pobres son niños y la mayoría de los niños
son pobres. Ello amerita una especial preocupación.
La vida en
contextos de estrechez de diverso tipo genera consecuencias en
la constitución subjetiva de los seres humanos. Las personas
concretas que la sufren, suelen transitar por numerosas experiencias
sociales e individuales empobrecedoras que conllevan a la falta
de proyectos, a la disolución de vínculos familiares,
a la modificación de roles, al desánimo, la impotencia,
la desvalorización personal y a los miedos, para mencionar
sólo algunas, con la consiguiente labilidad en la constitución
subjetiva que ello suele traer aparejado. El hecho de convivir
cotidianamente con la “carencia”, crea situaciones
que son complejas de revertir ya que no se compensan fácilmente
con el “aporte de lo que falta” como si se tratase
de una vitamina... Si bien nunca es tarde para actuar, ya que
la construcción de la subjetividad es permeable a cambios
y reconstrucciones sucesivas, difícilmente los resultados
que se obtengan en intervenciones posteriores resulten tan beneficiosas,
efectivas y armónicas en términos del desarrollo
como si ese niño/ña hubiese recibido alimentación,
afecto, seguridad y posibilidades de vincularse activamente con
su entorno desde el nacimiento. La infancia que se desarrolla
en la pobreza es un tema que resulta transversal a diversos sectores
gubernamentales. Demanda intervenciones coordinadas y articuladas
entre tres instancias (salud, educación y desarrollo social)
para implementar con mayor eficacia los programas dirigidos a
la primera infancia.
Difícilmente
podríamos predecir con seguridad las intervenciones que
pueden resultar exitosas para mejorar las condiciones de vida
y de desarrollo de los niños y niñas menores de
6 años nacidos y por nacer, que se desarrollan en la pobreza.
Lo que seguramente se puede afirmar es que no hay un único
modelo de intervención. La experiencia sugiere que la sumatoria
de estrategias suele dar resultados positivos.
El libro,
Intervenciones en primera Infancia aporta elementos para la reflexión
y el diálogo sustentados en conocimientos teóricos,
con experiencias llevadas a cabo en distintos terrenos y con diversas
propuestas. Su lectura permite comprender y enriquecer las prácticas
que se llevan a cabo tanto en el terreno educativo como psicológico
y de la salud, en muchos casos con miradas integradoras. Las autoras
denotan un espíritu reflexivo frente a las propias prácticas,
invitando a pensar los interrogantes que ellas mismas se plantean,
abriendo y abriéndose a distintas posibilidades y opciones,
sin certezas, sin conclusiones cerradas. Las experiencias señalan
que, a pesar de las diversas dificultades que se presentan, hay
quienes encuentran espacios en diversos lugares para implementar
lo posible tendiendo a mejorar la calidad de atención del
servicio. La lectura de los diversos capítulos corrobora
que, muchas veces, la racionalidad técnica y los conocimientos
teóricos no aseguran de por sí la racionalidad en
las prácticas.
Esta noche
elegí dos capítulos para comentar puntualmente.
El primero se titula: Los niños están en todas partes
de Graciela Cardarelli.
Al igual que
en numerosos países, existen en el nuestro diversas modalidades
de atención destinadas a niños de 0-6 años.
En la práctica, hay una variedad de acciones formales e
informales destinadas a acompañar los procesos de crecimiento
y desarrollo. Aunque en ellos suele encontrarse una terminología
más o menos común para referirse a esas cuestiones,
muchas veces hay una gran diversidad de prácticas y sistemas
de atención a la infancia.
El texto de Graciela ofrece una mirada abarcativa de las políticas
y acciones, públicas y de las ONGs, dirigidas a la primera
infancia. Toma modalidades formales y no formales o alternativas
que funcionan generando distinto tipo de tensiones conceptuales,
muchas de ellas no resueltas. La experiencia transitada permite
colocar en el centro del análisis el tema de la calidad
de la atención que reciben los niños.
Se profundizan algunas características que asumen los emprendimientos
generados en zonas de pobreza crítica. Es una luz roja,
un prisma a través del cual leer la realidad y reflexionar
acerca de ella y de las prácticas que suelen promoverse
“con las mejores intenciones”.
Algunas de esas características atentan contra la calidad
de los servicios en el accionar diversificado en lo que denomina
“mercado de la pobreza”:
- El sector público educativo está saturado.
- En el sector de ONGs, al que denomina cuasi-privado, la existencia
de los emprendimientos es precaria. Funcionan con recursos de
distinto origen (aportes gubernamentales y de fundaciones, por
ejemplo). Esta situación las hace vulnerables y dependientes
de diversos avatares. Funcionan, de acuerdo a su buen saber y
entender, con distintos ritmos y posibilidades.
- El campo privado de la pobreza, está fragmentado y desarticulado.
- El Estado legitima estas instituciones no formales y no supervisa
la calidad.
En nombre
de valorar la diversidad cultural se asiste a un vaciamiento de
elementos básicos que se requieren para producir inteligencia,
para complejizar los sistemas psíquicos que se están
constituyendo. Los niños más vulnerables también
son los que resultan más afectados en su derecho a una
educación de calidad. Se debe pensar en cómo actuar
sobre los núcleos fundamentales de la acción educativa
para facilitar un acceso equitativo y universal al mundo del conocimiento.
En las instituciones,
a la que la autora denomina “multiusos”, en las que
se realizan o se pretende realizar una serie de actividades (taller
de costura, cursos de alfabetización, charlas de distinto
tipo, etc.), se desdibuja la necesidad de atender al niño,
que en muchos casos fue la motivación inicial para la creación
del emprendimiento.
Los niños
en general no están libres de correr riesgos pero, en aquellas
familias con prevalencia de alta pobreza se observa una multiplicación
de factores que intervienen de manera acumulativa. La multiplicidad
de carencias, que no son sólo nutricionales o materiales,
se interrelacionan generando situaciones impropias para un desarrollo
adecuado del sujeto.
Las lecciones
aprendidas y los conocimientos que se fueron acumulando desde
diversas disciplinas permiten deducir que las modalidades no convencionales
son estrategias que pueden contribuir, cumplimentando con determinadas
condiciones, a generar espacios de oportunidades que permiten
encarar intervenciones oportunas para mejorar la calidad de vida
de los niños/ñas menores de 6 años.
En el segundo
capítulo que abordaré, La tarea de las educadoras
no docentes en las instituciones comunitarias de Clarisa Label,
se verifican en forma particularizada varios de los problemas
planteados en la perspectiva macro. También para esta autora,
es una preocupación la calidad de los servicios que se
prestan en distintas instituciones no formales.
Desde el párrafo
subtitulado ¿Programas pobres para niños pobres?
se ofrece una interesante información, en general desconocida,
acerca de cómo se fueron generando los emprendimientos
y las transformaciones que se van dando desde lo puramente asistencial
hacia una mayor intencionalidad educativa. Especialmente se especifica
la tarea de la madre cuidadora. Resulta sumamente interesante
la selección de la temática que desarrolla, ya que
resignifica un cambio de denominación que a simple vista
puede parecer menos trascendente de lo que es. Profundiza en torno
a la denominación de Madre Cuidadora -Promotora Educativa
Comunitaria. Lo que se nombra de determinada manera suele cristalizarse
tanto en los que lo nombran como en los nombrados. Dice Clarisa
que “los nombres que se adjudican a determinados roles no
son inocuos, sino que condicionan la construcción individual
y social que los sujetos hacen de su identidad”.
Sin planteárselo explícitamente, desarrolla un análisis
de género donde la mujer aparece como natural cuidadora
de niños. Parecería que, sólo por su condición
de mujer, sabe lo que el niño necesita y resuelve espontáneamente
lo vinculado con la crianza. Madre cuidadora se opone a madre
no cuidadora (aceptando que existen madres que no cuidan), con
una alta valoración social hacia las primeras: son doblemente
madres. Un cambio de denominación (de madre cuidadora a
Promotora Educativa Comunitaria) da cuenta del proceso de transformación
de la tarea asumiendo un carácter mas formativo; ya no
es solo instintivo sino que remite a lo educativo para ir más
allá del cuidado. La capacitación las posiciona
en otro lugar. Las dignifica con cambios desde el modelo de género
que ejercen en la familia y la relación con los hijos.
Vale la pena
reiterar que la infancia es un tema transversal para distintos
actores sociales y que perfeccionar los espacios de oportunidades
para los niños/ñas que viven en la pobreza es difícil
y espinoso. No es seguro que con acciones coordinadas y articuladas
entre distintas áreas del estado y de la sociedad civil
se pueda mejorara sustancialmente la situación, pero es
bastante evidente que, a pesar de las buenas intenciones, con
políticas segmentadas provenientes de salud, educación
o acción social, lo que se logra llevar a cabo es insuficiente
y de baja calidad, por lo tanto son necesarias nuevas reflexiones
que permitan hacer frente al problema generando condiciones que
promuevan eficazmente la igualdad de oportunidades para todos.
Lea
Waldmann es Lic. en Ciencias de la Educación y
especialista en temas de Primera Infancia. Coordinó del
Área de Desarrollo Infantil del Programa Nacional PROMIN
del Ministerio de Salud de la Nación.