Freud
Una aproximación a la formación profesional y la práctica docente

Guillermo Rivelis

 

El presente texto constituye una aproximación a la obra de Sigmund Freud. Está dirigido a personas interesadas en ella y en las posibilidades que puede brindar al enriquecimiento de las teorías educativas y de la práctica docente; a profesionales actuales y futuros de la salud y la educación y, dentro de ellos, muy especialmente, a docentes y estudiantes de profesorados.
Mucho se ha dicho y escrito acerca de la obra de Freud. La lectura de tan vasto autor no ha dado por resultado una interpretación única de su teoría. Si eso es indicador de falta de rigurosidad, univocidad conceptual, requisitos de cientificidad por parte del creador del psicoanálisis; si es consecuencia de una obra abierta que permite lecturas diversas o de la polivalencia de todo discurso, es algo que no discutiremos en este texto. Queda a consideración de quienes se acerquen directamente a su escritura.
En este libro se desarrolla una lectura posible de Freud. No se corresponde con un seguimiento cronológico de su obra, ni con el intento de exponer la evolución de sus conceptos, interior al proceso de construcción teórica.
En este texto se han tomado decisiones de interpretación de la obra freudiana y se brinda una especie de lectura concluida. El carácter de concluida de la versión que se presenta vale exclusivamente para la misma; su lectura por parte de quien esto escribe lleva casi inmediatamente a dudas, cuestionamientos, reformulaciones. Ese proceso es inacabable, porque la obra de Freud es de extraordinaria complejidad y riqueza conceptual. Se hace necesario, por lo tanto, interrumpir transitoriamente el diálogo con la obra y con las reflexiones propias para poder plasmar una serie de afirmaciones. En sucesivas lecturas, es probable que las mismas se transformen en interrogantes.
Se presentan, entonces, una serie de afirmaciones posibles acerca de la obra de Sigmund Freud. Asimismo, se pretende vincularla con la práctica docente. Se trata de enriquecer la comprensión del hecho educativo, no de trasladar mecánicamente los conceptos freudianos a la cuestión educativa, desconociendo las características propias de la misma y de los ámbitos institucionales en los que tiene lugar.
Como toda acción social, la actividad docente está condicionada por las coordenadas que definen el ámbito en el que se desarrolla -en este caso, la escuela- y que, a su vez, se halla inserto en el sistema educativo y en el social. Aun así, hay lugar para que diferentes subjetividades intenten formas diversas de acción y tengan la posibilidad de pensamientos críticos e intervenciones innovadoras.
Se tratará de reflexionar acerca de algunas contribuciones que la teoría freudiana puede hacer a la práctica docente en particular y a la cuestión educativa en general para que puedan ser integradas con los aportes de otras disciplinas, muy especialmente con las que específicamente se ocupan de la educación, y para que puedan ser aprovechadas a los fines de una actividad responsable, comprometida y creativa.

Teoría psicoanalítica

Sigmund Freud, médico vienés, desarrolla su teoría desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Época del auge del positivismo, de la investigación en ciencias naturales y físicas, y, al mismo tiempo, de voces y desarrollos contrarios al positivismo.
La obra freudiana comienza intentando encuadrarse dentro de los parámetros de la metodología de la ciencia positiva. Freud nunca abandonó el propósito de apoyar sus afirmaciones conceptuales en indicadores clínicos. Aun así, la obra en su desarrollo va cobrando otros perfiles.
Los aportes de la ilustración, el racionalismo, el empirismo y el positivismo, por un lado, y de la contra-ilustración, el romanticismo y el vitalismo, por otro, encuentran lugar en la pluma de Freud.

Su teoría expresa el entrecruzamiento epistemológico que caldea el ambiente en el que se desarrolla. Pone en relación:

a. el antirracionalismo, al postular que la razón no lo es todo en los seres humanos y que otra razón –una sinrazón, desde la razón racional– atraviesa los procesos psíquicos primera y primariamente, con
b. el afán racionalista de dominio yoico sobre el pulsional e impulsivo Ello.

Freud impugna la idea de unidad de lo psíquico. El psiquismo no es una unidad homogénea sino una organización escindida (veremos esta escisión en términos de sistemas en la primera tópica o primera teoría del aparato psíquico, y de instancias en la segunda tópica o segunda teoría del aparato psíquico).
Plantea explícitamente que lo psíquico no es igual a lo consciente. Psiquismo y conciencia no son sinónimos. Lo psíquico es primero y primariamente inconsciente; es decir, que lo inconsciente es cronológica y lógicamente anterior a lo consciente. Sólo nos enteramos, dirá Freud, de una parte muy pequeña de nuestros procesos mentales.

Tres grandes contribuciones de la teoría freudiana

a. El concepto de sistema inconsciente y la formalización de las leyes de funcionamiento del mismo. Esto implica la teoría del aparato psíquico.
b. El descubrimiento y definición conceptual de la sexualidad infantil y, concomitantemente, el diferenciar sexualidad de genitalidad (que es una de las maneras posibles de la sexualidad). Esto implica el concepto de pulsión.
c. El criterio según el cual, en el terreno de lo psíquico, la diferencia entre salud y enfermedad no es tajante.

 

 



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