Escuelas, familias y mujeres

En
los últimos tiempos, y cada vez con mayor frecuencia, la
familia ha sido revalorizada respecto de su función pedagógica,
sea como déficit o como aporte al proceso de enseñanza-aprendizaje
escolar. Esto es, se ha hecho evidente la importancia creciente
que se le atribuye a la presencia familiar en el desarrollo de
los procesos educativos. Importancia que radica, en muchos casos,
en los aspectos vinculares-relacionales (como factor de estímulo
para el desarrollo de los aprendizajes, o bien en relación
con la participación dentro de la escuela, etc). La familia
aparece, en definitiva, relacionada fuertemente con las trayectorias
escolares, con la dinámica de la escolarización
misma.
Esta díada, que podemos llamar “pedagógica”,
estaba ya presente en forma explicita o implícita en los
estudios e investigaciones que se desarrollaron desde la década
del 50 en adelante, en EE.UU. y Europa, dentro del campo de la
sociología de la educación. Entre ellos hay que
mencionar también, y especialmente, los abordajes críticos
de la nueva sociología de la educación de los ‘70.
Es el caso del concepto de capital cultural en las investigaciones
de Bourdieu: las disposiciones y esquemas de acción y pensamiento
que portan las familias, según su clase social, constituyen
un hábitus, es decir, suponen la incorporación de
un capital cultural de parte del niño mediante la socialización
primera, que constituirá las condiciones primarias de apropiación
de sucesivos capitales culturales, como por ejemplo el de la escuela.
Marco conceptual que ofrece al análisis una serie de consecuencias
importantes a la hora de pensar los distintos niveles de apropiación
de los contenidos escolares, y que constituye la columna vertebral
de este trabajo.
Actualmente, las relaciones entre la familia y la escuela son
parte de un escenario entre conflictivo y solidario, difícil
de desentrañar, en especial si se intenta revisar ciertas
conceptualizaciones sociológico críticas, buscando
respuestas a la forma en que se tejen las diferentes prácticas
dentro y entre ellas.
Ciertas propuestas de política educativa, basadas en el
concepto de comunidad de aprendizaje,1 recuperan
a la familia en una perspectiva puramente pedagógica.
Existen, por otro lado, conceptualizaciones que abordan sociológicamente
tanto a la institución familiar como a la educativa, connotando
políticamente sus funciones respecto de la reproducción
ideológica de la sociedad.
En este aspecto, la familia ha sido mucho menos investigada que
la escuela, es decir, ha sido estudiada muy poco o casi nada respecto
de su importancia política.2
También se requiere subrayar que hablar de familia es hacer
referencia implícita y especial a la mujer, a las formas
de su inserción social y de su situación como sujeto,
dentro no sólo del espacio familiar, sino también
del espacio social en su conjunto: mercado laboral, escuela, funciones
reproductivas, etcétera. Ha sido la mujer la que ha “revolucionado”
las estructuras familiares al asumir un papel activo, no sólo
dentro del ámbito privado, sino también del público.
Este estudio pretende, pues, explorar significados, relaciones
y prácticas dentro y entre las escuelas y las familias,
en una perspectiva que se interesa en escudriñar los aspectos
objetivos y subjetivos que hacen a los sistemas de clasificación
social, y que se manifiestan a través de tendencias normalizadoras
y disciplinadoras, socialmente contextualizadas.
Intentamos, así, una aproximación a las cuestiones
que expresan las relaciones de poder que existen y se materializan
en determinadas prácticas y relaciones, y que aparecen
en las representaciones de los actores.
En este sentido, consideramos que los conflictos entre ambas instituciones
no sólo son una muestra de las contradicciones que parecen
surgir en el ámbito de las dimensiones teóricas
del análisis, sino que también ponen a descubierto
prácticas sociales no homogéneas, así como
las posibilidades de intercambio y de modificaciones de aquellas,
difíciles ciertamente, pero quizá no imposibles.
Finalmente, diremos que este libro es producto de un subproyecto
de investigación correspondiente al Proyecto Ubacyt "Sujetos
sociales y la construcción del espacio público en
educación", dirigido por Flora Hillert, indagación
desarrollada entre 2001 y 2003.
Dicho sub-proyecto fue dirigido por mí, y la investigación
tuvo como objetivo general la exploración de las relaciones
escuela-familia, por medio de la concreción de un estudio
empírico de dos casos, en la ciudad de General Pico, provincia
de La Pampa, contexto urbano de mediano tamaño (64.000
habitantes).
El estudio se realizó en dos escuelas que, por su ubicación
geográfica, reciben poblaciones estudiantiles de origen
socio-económico diferente (clase media y clase baja-media
/ baja), focalizando en los aspectos relacionales entre ambas
instituciones.
Se analizaron las significaciones y prácticas de las que
dan testimonio los actores a través de entrevistas realizadas
a docentes y equipos de conducción de las dos escuelas,
así como de las encuestas a los padres de alumnos del noveno
año del tercer nivel de la educación básica.
Desde la perspectiva metodológica, nos propusimos realizar
un trabajo de triangulación entre datos cualitativos y
cuantitativos, relevando los discursos de docentes, directivos,
alumnos y padres, aplicando diversas técnicas de recolección
de datos, como entrevistas, encuestas y entrevistas grupales.
El material empírico relevado, procesado, analizado e interpretado,
consta de 18 entrevistas a docentes del tercer nivel de la educación
general básica, y 82 encuestas autoadministradas a los
padres de los alumnos, así como dos entrevistas grupales
(a cada una de los equipos de conducción de dichas escuelas).
Para el procesamiento de la información se han utilizado
softwares de procesamiento de datos estructurados (SPSS) y no
estructurados (Q’Nudist).
El libro está organizado en dos partes. Mientras que la
primera de ellas desarrolla los aspectos teóricos, la segunda
parte está destinada a exponer los resultados empíricos
obtenidos, su interpretación y conclusiones. Como corolario,
hemos incorporado también un Anexo Metodológico.
Esta estructura permite al lector centrarse en los aspectos que
más le interesen: elementos teóricos para pensar
lo que podemos llamar, de manera muy general, las relaciones entre
organismos de la sociedad civil, públicos y/o privados,
a partir de la díada escuela-familia; comparar elementos
empíricos concretos donde se ponen de manifiesto algunas
problemáticas planteadas por los mismos actores; o bien
abocarse a revisar algunas cuestiones metodológicas.
Finalmente, es de destacar que ha colaborado, también,
en diversas etapas del trabajo de recolección y procesamiento
de la información, un equipo de investigadores de la carrera
de Ciencias de la Educación de la Facultad de Ciencias
Humanas, de la Universidad Nacional de La Pampa, sede Gral. Pico
(en el marco de la cátedra Metodología de la Investigación
Educativa I y II, a mi cargo), a quienes agradezco sus aportes.
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Notas
1.
Torres, Rosa María, "Comunidad de aprendizaje: Una
comunidad organizada para aprender". Presentado en el Seminario
de Educación Integral: Articulación de proyectos
y espacios de aprendizaje, CENPEC, Sao Paulo, 9-10 de diciembre
de 1999.
2. Las críticas feministas al liberalismo democrático
muestran que, tanto el hogar como el mercado, son presentados
formando parte del mundo social y no del político, enmascarando
que la casa y la familia como “refugios” de la vida
pública es una ilusión liberal. En este sentido,
revelan la presencia de lo político en lo privado. Partiendo
del concepto de Foucault “microfísica del poder”
analizan el control estatal a través de la familia revelando
la ilusión de un espacio privado protegido. La aparente
función protectora de la familia facilita tanto la perpetuación
de relaciones de opresión tanto dentro como fuera de ella.
Ver Filc, Judith, Entre el parentesco y la política: familia
y dictadura, 1973-1983, Buenos Aires, Biblos, 1997.