Notas


Palabras de Abel Fainstein en la presentación del libro de Rodolfo Urribarri en la APA (Asociación Psicoanalítica Argentina). Junio de 2008, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

 

Estructuración psíquica y subjetivación del niño de escolaridad primaria

Por Abel Fainstein

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Estructuración psíquica y subjetivación del niño de escolaridad primaria
Rodolfo Urribarri

Agradezco a Rodolfo Urribarri  haberme invitado a presentar este libro junto a  Madé Baranger y Monica Armesto. Es un placer  compartir con ellas esta mesa. Me uno  al autor en el  reconocimiento  a Susana Lustig de Ferrer, pionera en la consideración de estas temáticas y a quien este libro es elocuente y explícito reconocimiento.
Durante muchos años la  bibliografía  que manejábamos  sobre el período de latencia estuvo limitada a las ideas de Freud y sus contemporáneos a los que luego se sumaron Anna Freud  y Melanie Klein. El ya clásico  artículo de Berta Bornstein , al que se agregó luego el de Gela Rosenthal  fueron por mucho tiempo las  referencias obligada hasta que  Rodolfo Urribarri  nos introdujo nuevamente en este tema. Sus enfoques , que hoy aparecen desarrollados en el libro que presentamos, retomaron a veces críticamente lo planteado por dichas autoras.
Sin embargo este no es solo un libro sobre Latencia, entendida como un período evolutivo,  sino sobre la Estructuración psíquica y la subjetivación  del niño de escolaridad primaria, debidas en buena parte a lo que se da en llamar y aparece como subtítulo: El trabajo de la latencia.
El autor, en un interesante capítulo lo articula con otros así llamados “trabajos” descriptos por el psicoanálisis: Trabajo del sueño, trabajo del pensamiento, trabajo del duelo  para dar cuenta de la complejidad del psiquismo.
Para él, el Trabajo de la latencia posibilita la elaboración de conflictos entre deseos y prohibiciones, su redirección y su descarga. Esto exige la renuncia a los objetos edípicos,  e implica las identificaciones  resultantes  y el pasaje a la exogamia. El aparato psíquico resultante  es radicalmente distinto.  Rodolfo describe las identificaciones “al modo de” y no “igual a”,  para resaltar que no son mera repetición y las describe  como   un patchwork en del que solo se logrará discriminación y contrastación en la adolescencia.
El desplazamiento de los padres a maestros o líderes grupales es descripta como  un recurso progresivo o defensivo,  y para saberlo solo cabe esperar la evolución en lo que el autor llama camino exogámico, que se concretará en la adolescencia.
Por su parte las identificaciones grupales sostienen el sentimiento de pertenencia de carácter identificante e identificatorio, siendo su  carencia motivo de  trastornos en la autoestima. Sabemos del sufrimiento del escolar por estos motivos.
Quisiera agregar que en mi experiencia, y más allá de la riqueza de la teoría kleiniana  a este respecto, la posibilidad que abre la latencia a la existencia de conflictos intersistémicos entre Yo, Superyo y Ello y que describiera Anna Freud, sigue siendo un articulador clínico de gran valor. Hasta ese momento predominarían los conflictos con los padres.
Es recomendable  introducir la lectura de este libro apelando al más que interesante y profundo prólogo de Madeleine Baranger al que  le sigue   una generosa recorrida crítica de la  bibliografía . Siguen después una  actualización  acerca de lo que entendemos por  latencia y un capitulo destinado a “lo observable” en el latente,  o sea sus sueños y ensueños,  su pensamiento,  sus expresiones gráficas ,  motrices, y lúdicas, su lenguaje y sus sentimientos.
Una vez hecha esta presentación de “lo observable”,  el libro nos introduce en el  trabajo de la latencia. Se trata de  una descripción metapsicológica en donde  el Prec y el Yo, enfocados intersubjetivamente a partir de la relación con los padres, hermanos, el grupo de pares, la escuela, la sociedad, las instituciones y la cultura, tienen un lugar central.
Cierran el volumen  un capítulo  dedicado a la Psicopatología con  rica ejemplificación clínica fruto de la larga experiencia del autor en esta práctica, y otro con Conclusiones.
Además de introducirnos en la vida psíquica del niño en  edad escolar, pienso que el libro echa luz sobre la necesidad del pasaje por el trabajo de la latencia para poder luego  enfrentar  la pubertad y adolescencia , ideas ya clásicas de Peter Blos  que  usamos cotidianamente con fines diagnósticos y terapéuticos. Tambien  para poder abordar patologías así llamadas actuales, que, como la fronteriza,  suponen trastornos en la conformación del Yo.
El hecho de ser la escuela uno de los ámbitos específicos del latente, hace que se identifique a estos niños como  “en edad escolar”. Es por eso que las perturbaciones del aprendizaje y la inhibición intelectual  son el motivo más frecuente de consulta por ellos y ocupan muchas páginas del libro.  El autor cita ideas clásicas de Isabel Luzuriaga, en el sentido que en muchos casos no se trata solo de una detención intelectual  sino en un activísimo funcionar en contra de la misma, algo asi como una contrainteligencia que no deja de funcionar.
Estamos ante un libro escrito en forma clara y didáctica, en el que el  diálogo con otros autores  permite un trabajo acerca de las convergencias y divergencias sobre el tema.  Poder plantear sin tapujos las divergencias, como por ejemplo lo hace con Berta Bornstein a propósito de ideas de esta autora como que los requerimientos sexuales se hacen menos pujantes,  que el Superyo se ha vuelto menos rígido, o que el Yo se haya expuesto a conflictos menos intensos, es una de sus  características salientes.  De la misma manera, enfatiza las coincidencias, por ejemplo con Myrta Casa de Pereda.
Respecto de la recorrida crítica por la bibliografía me gustaría resaltar, como lo hace Madé en el Prólogo, y por lo poco habitual, el rastreo de autores locales a la vez que de autores norteamericanos y europeos poco frecuentados por nosotros.  Pienso que esta forma de introducirse en un tema, nos obliga a una mirada crítica sobre nuestros modelos de formación. Es especialmente útil la reseña de las citas de Freud,que permiten un fácil acceso a las mismas.
La latencia es abordada  en el texto , al decir del autor cuando habla de sus coincidencias con Myrta Casas, “no como un período calmo y anodino sino como inquieta, cuestionadora , generadora de estructura y significaciones”.
Son interesantes las descripciones de los cambios en el pensamiento. Del interés por el cuerpo y su funcionamiento, al interés por los objetos y los fenómenos naturales. Del interés por la diferencia de sexos, a la diferencia en habilidades y capacidades físicas e intelectuales, las diferencias étnicas, sociales, grupales, nacionales, etc. De las fantasías criminosas edípicas y la angustia  de castración, a la preocupación por la muerte suya, de los padres, de cualquiera,  y luego al problema científico y filosófico de la muerte que se intensificará en la adolescencia.
Tambien el apartado acerca de los sentimientos abunda en descripciones vívidas del mundo latente. El autor destaca la ampliación del mundo emocional en relación con el propio cuerpo y con los otros. Se hace  a través de su nominación, y procesamiento por el proceso secundario. Cuando esto no sucede pueden persistir molestias corporales, tensiones, dolores, u organizarse como enfermedades psicosomáticas .
Resaltan  especialmente sus comparaciones entre el sentimiento de vergüenza , de pudor, la culpa y la inferioridad. 
Citando a  E. Erikson en cuanto a que  “soy lo que puedo  aprender a hacer funcionar”,  a Freud (1905) en que “ el niño quiere hacer dueño de sus propios miembros” y a Winicott (1979) que define la latencia como “el período “en que el ego, por asi decirlo, entra en posesión de lo suyo”,  Rodolfo Urribarri relaciona al sentimiento de inferioridad con limitaciones yoicas que no tienen sus pares.
Respecto a la agresión,  plantea que mientras en la  primera infancia es más descarga pulsional y reacción a los límites, en la latencia es relacional por la amenaza narcisística que supone. Interesa especialmente su descripción de la agresión pasiva como desafío, y la ironía al hablar, como manifestaciones de la agresión socialmente aceptable.
Comentaré ahora algunas de las ideas acerca de actividad motriz ,grafismos y juego. 
Siendo la producción gráfica especialmente importante en estos niños, el libro no podía omitir su consideración detallada. Esto se halla favorecido por una muy esmerada  reproducción de dibujos, que junto a la cuidadosa edición de Noveduc, hacen a una lograda estética de este libro.  Aunque es un tema conocido, son  de especial interés las observaciones sobre las diferencias por sexo observables en dibujos y una encuesta personal del autor acerca de la posibilidad de conocer  el sexo del dibujante a través de sus dibujos.
Respecto de la actividad motriz y juego, el autor considera al juego de escondidas como el típico del latente.  Citando a Brusset que lo consideraba relevo del del carretel,  y a Herman que lo considera una elaboración de la ruptura del vínculo de apego, describe en las escondidas una espacialización intersubjetiva de la dinámica intrasubjetiva, donde los jugadores están escondidos o sea latentes.
Al igual que el dibujo y la ensoñación diurna, la actividad lúdica no es para él solo un equivalente masturbatorio y descarga, sino ligazones que enriquecen al Yo . Suponen incremento de actividad simbólica y posposición de la acción, a través de la mediación preconciente.
Siendo además reglas, normas, sentido de justicia y equidad  logros evolutivos en este período, merece especial atención la referencia a los juegos asi llamados viejos en contraposición a los de hoy y especialmente los virtuales. Ventajas y desventajas de cada uno de ellos son reseñados por el autor de manera didáctica traduciendo un profundo conocimiento de estos materiales que son de uso cotidiano en esta etapa.
En cuanto al Prec. , su creciente rol de mediador es el artífice de las modificaciones manifiestas del Yo que se traducen en sus capacidades efectoras, cognitivas y de dominio corporal y ambiental.  Sumado a la posibilidad de quedarse quieto y a la capacidad de espera  inhibiendo la descarga, el autor destaca su rol en la atención y la sublimación , procesos centrales en el aprendizaje.
Para ir finalizando, destacaré del apartado de psicopatología, la importancia de separar latencia cronológica de psicológica. A través de historiales, en donde se destaca la importancia que da a la exploración de las fijaciones traumáticas, siguiendo también así un modelo caro a Arminda Aberatury y seguidores,  el autor nos trae interesantes casos clínicos.
En todos los casos se exige diferenciar entre latencia y lo que distintos  autores describen como seudolatencia, cuadro que el autor describiera en 1988. Cita a Peter Blos en el sentido que no se habría logrado la reducción de la dependencia a objetos primarios merced a la identificación y formación del Superyo. En cambio persisten identificaciones primitivas en el Superyo. Esto puede continuar hasta la adultez con inhibiciones defensivas que son magníficamente  ejemplificados con un cuento de Aida Bortnik titulado Tomás el ortodoxo.
Ahora si ,  para terminar,  un breve comentario acerca de las Conclusiones, último capítulo del libro.
Su último párrafo cita a René Diatkine que en 1979 escribió “ la fase de latencia se caracteriza más por la estrechez del ángulo de visión del psicoanalista que por la pobreza de fantasmatización del niño”.
Pienso que el autor acierta en considerar que ha logrado ampliar esa perspectiva con este trabajo.  Como el mismo lo dice, este libro logra  “deconstruir la falsa imagen según la cual nada importante ocurre en este período y el niño está en un impasse a la espera de la adolescencia”
Lo hace cuestionando la disminución del estímulo, la explicación filogenética, y la caracterización de la latencia a partir del predominio encerrante de defensas obsesivas. 
El autor ensaya la hipótesis que el reordenamiento defensivo a los fines de la sublimación, configura un funcionamiento del aparato que prefigura y posibilita la primacía  genital puberal.
En resumen , alejándose de modelos evolucionistas,  y planteando el trabajo de latencia como favoreciendo un proceso subjetivante de diferenciación y singularidad, aporta a comprender la riqueza  del funcionamiento psíquico del niño en edad escolar.
Se trata de  un libro  que merece ser leído y estudiado,  que estoy seguro se volverá un libro de referencia sobre el tema, tanto para el estudiante como para el  especialistas . 

Felicitaciones.

 

 

 

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