Conduciendo la escuela
Manual de gestión directiva y evaluación institucional

Tenemos la convicción de que es necesario promover el fortalecimiento
de la gestión institucional. En consecuencia, una capacitación
diferenciada de los Equipos de Conducción requiere que
se aborden, de modo focalizado, temáticas específicas
que hacen al ejercicio del rol. Se afirma de este modo la función
estratégica de los equipos directivos en la concreción
del análisis y actualización constante de la dinámica
de sus escuelas y, por ende, del sistema educativo.
Gestionar una institución supone un saber, pero no un saber
meramente técnico sino un saber sobre la situación
en la que se interviene. La calidad de la gestión se evalúa
por la capacidad de crear condiciones para que algo inédito
suceda, a partir de la percepción de las situaciones conflictivas
cotidianas y no cotidianas.
Sabemos que los directivos/as en ejercicio ya están considerando
diversas problemática de su tarea. El directivo que desea
hacer de su trabajo una actividad profesional intenta que las
bases de su accionar se apoyen cada vez más en fundamentos
científicos. Apelar a la experiencia acumulada, al sentido
común, a las comparaciones y contrastaciones, al traslado
crítico de experiencias de un campo o contexto a otro es
igualmente válido.
Este texto trata de acercar una doble dimensión: por un
lado, brindar conceptos que sirvan para fundamentar lo que ya
se esté haciendo; por otro, brindar nuevas miradas que
permitan modificar lo que se vislumbra como necesitado de cambios
e instaurar prácticas a las que quizá no se les
presta la debida atención, por desconocimiento de su importancia
o de las modalidades de aplicación.
Partimos de la convicción de que la tarea diaria en las
instituciones educativas impone presiones y demandas, donde lo
urgente y lo importante no alcanzan a diferenciarse con claridad;
que escribir para los directivos requiere, en primer lugar, una
actitud de respeto hacia ellos: no ponerlos en el lugar del "no
saber" para, ostentosamente, guiarlos hasta el lugar del
"saber", sino acompañarlos en el constante proceso
del "saber" al "saber más"; que el
formar profesionales reflexivos requiere, esencialmente, brindar
instrumentos adecuados para hacer este proceso reflexivo, único
que puede permitir los verdaderos procesos de cambio, los cuales
nunca se lograrán simplemente con nuevos decretos u ordenanzas
y, fundamentalmente, sabemos que el cambio actitudinal es el principal
basamento para toda propuesta real de cambio constante.
Este texto tiene como intención prioritaria servir de apoyatura
a los directivos en el ejercicio de sus funciones, a través
de diversos caminos complementarios:
· permitirles profundizar y actualizar sus saberes, en
particular los relativos a saberes teóricos e instrumentales
necesarios para "leer" y abordar problemáticas
en el contexto particular de sus instituciones y los relacionados
con la comprensión de la importancia de su función
en dicho contexto;
· apropiarse activamente de una concepción sistémica,
contextualizada y constructivista de la institución escolar
y su funcionamiento;
· generar un espacio propicio para la expresión
-y posiblemente la desdramatización y contextualización-
de las dificultades inherentes al ejercicio del rol; para incidir
en las prácticas docentes de su institución, enfatizando
el papel de la intencionalidad pedagógica;
· acompañarlos en el análisis de las posibilidades
de utilización de sus potencialidades dentro del marco
institucional;
· promover en ellos la creación de alternativas
que respondan a un liderazgo situacional.
Concebimos el ejercicio de la dirección escolar como un
hacer desde el saber; dicho ejercicio no se reduce al hacer: debe
permitir la problematización de la acción sostenida
por los aportes teóricos. Pero tampoco se reduce al pensar:
la reflexión debe estar centrada en una práctica
institucional, en un hacer contextualizado en el particular sistema
que cada escuela es, en la emergencia de problemáticas
particulares, a las que la reflexión toma como objeto.
Por
lo tanto, nuestra propuesta se basa en ofrecer:
· propuestas afines a una modalidad de "taller a distancia"
(difícil ¿no?), las cuales apuntarán a que
nuestros "lectores-participantes" se apropien del marco
teórico a partir de situaciones "vivenciales",
por un proceso de actividad, reflexión y conceptualización;
· caracterización de situaciones en las que los
"lectores-participantes", a partir de la contrastación
con su propia experiencia, puedan construir o apropiarse de instrumentos
de análisis de la realidad institucional;
· actividades como lectura y consulta bibliográfica,
análisis de situaciones escolares, actividades con material
no habitual, respuesta a cuestionarios, elaboración de
encuestas, redacción de "composiciones", etc.;
· instancias individuales y colectivas de resolución
de situaciones;
· alternativas teóricas y prácticas que requerirán,
por parte del directivo, una cierta cantidad de tiempo y una cierta
dosis de esfuerzo para filtrar, decantar, adecuar, y resignificar
saberes, en función de su contexto institucional particular;
· actividades que se pueden transferir en forma casi inmediata
a diversas instancias del quehacer institucional.
No hay dudas de que actualmente nos enfrentamos a un proceso de
globalización que rompe el entramado de experiencias que
constituyeron los rasgos típicos de la vida moderna, y
debido a ello percibimos que las instituciones y los actores sociales
que las conforman han perdido las seguridades (reales o imaginarias)
que ofrecía ese modo de vida.
La escuela, como parcela de este entramado posmoderno, sufre como
"crisis" la misma ruptura de los lazos que el entramado
social.
Es por eso que consideramos que los actores institucionales, y
esencialmente los Equipos de Conducción, a través
de la implicación, afectación y aceptación
de su vulnerabilidad, requieren, como una necesidad imperiosa
de nuestros días, todo el apoyo necesario para recrear
condiciones de "habitabilidad" en las escuelas: que
sean lugares para "estar" y no lugares para "transitar".
Todas estas consideraciones nos llevan a escribir para ustedes,
y para nosotras también.
Desde esta mirada, el presente trabajo no es un manual de verdades,
es una propuesta de reflexión.
Delia
Azzerboni y Ruth Harf
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