Revista Semanal del Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina
Publicado el Domingo 28 de Septiembre de 2003
Adultos
en crisis, jóvenes a la deriva
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Adultos
en crisis, jóvenes a la deriva
Silvia
Di Segni Obiols
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El
libro de Silvia Di Segni Obiols, psiquiatra, jefa del departamento
de Filosofía y Psicología del Colegio Nacional de
Buenos Aires: Adultos en crisis, jóvenes a la deriva (Novedades
Educativas, 2002), es una radiografía perfecta de estos
tiempos turbulentos. Di Segni Obiols sostiene que los cambios
culturales de Occidente a partir de la segunda mitad del siglo
XX tuvieron un fuerte impacto en el rol adulto, que dejó
de ser un referente para los jóvenes.
- Esta orfandad, ¿qué consecuencias trajo?
- Los jóvenes necesitan padres, personas que se diferencien
de ellos, que pongan límites. Cuando esto no ocurre no
logran sociabilizarse correctamente, no aprenden a hacer el mínimo
esfuerzo, no toleran frustraciones y, en casos más graves,
recurren a hacerse adoptar por personas autoritarias, la droga,
una banda.
-
En el libro usted sostiene que buena parte de los problemas
de la escuela proviene de la crisis del rol adulto. ¿Podría
explicarlo?
- Cuando los adultos actuales éramos chicos, la escuela
sabía qué hacer, como lo sabían rígidamente
la mayoría de los adultos. Hoy, la escuela, habitada por
adultos en crisis, no tiene muy claro qué hacer. Pero igual
se le pide que sepa cómo actuar. Además, cada vez
se le pide que sepa más cosas: alimentar, detectar enfermedades
físicas y psíquicas, enseñar valores, contener...
Le pedimos a la escuela ser el adulto que conocimos en nuestra
infancia, el que tenía las respuestas, en una época
en que ya no hay sólo una respuesta posible.
- Si la crisis de los adultos se potencia con la económica
se da lo que tenemos hoy: un cóctel explosivo. ¿Cómo
hallar una salida?
- Primero, tomando conciencia de la situación,
lo que significa no esperar que el Estado o la escuela se hagan
cargo; segundo, ocupando el lugar adulto, mejor o peor, pero no
dejándolo vacante; tercero, tratando de acordar entre nosotros
-padres, docentes, vecinos- para lograr un mínimo de coherencia
y contención hacia a los chicos.
-
Usted propone recrear el rol de adulto, ¿cómo, desde
dónde, ayudados por quién?
- Ser adulto supone asumir la orfandad. Si tuviéramos a
quién preguntarle no seríamos adultos. Los libros
de autoayuda han enmascarado esto durante años, con seudorrespuestas.
Se puede pedir consejo a profesionales, pero no recetas ni soluciones.
Ocupar el rol adulto significa no sentir vergüenza de equivocarse,
asumir que se cometerán errores y aceptarlo cuando ocurra,
aprender de ellos; implica animarse a proponer soluciones para
los chicos que están a nuestro cargo y tolerar la angustia
que produce apostar a ellas.